miércoles, octubre 10, 2007

Miguel Grau

Se ha dicho de él innumerables palabras de elogio y admiración. Se ha dicho también que no fue del todo héroe porque manifestó su intención de acompañar a Prado en el viaje larguísimo que hizo para "comprar" material de guerra. Pero nadie puede negar, ni los mismos chilenos, que ha sido y será por siempre el modelo por excelencia de la oficialidad Marina y ejemplo en el respeto a los derechos humanos, tan vapuleados siempre, "cojudeces" para algunos, letra muerta para otros.

Si hubiéramos vivido la tragedia de aquellos peruanos, bisabuelos nuestros, que tuvieron que combatir, después de vitorear y aclamar la lucha de nuestra nave insignia a cargo del Almirante Grau, a un Huascar con bandera chilena, que aciagos días hubiéramos pasado. Sin embargo, jamás desmoralizó aquél hecho a nuestros ancestros peruanos, al contrario, encendía la llama de la lucha y era el primer barco al que los artilleros disparaban: "Cada vez que el Huáscar participó en algún bombardeo en contra del Callao o Arica siempre era la primera nave a la que los artilleros apuntaban. Aquello ocurrió el 27 de febrero de 1880 en Arica. En esa ocasión, el Huáscar se batió contra el monitor Manco Cápac y los fuertes que defendían el puerto. Teniendo que retirarse, una vez finalizado el combate, con seis tripulantes y su comandante, Manuel Thomsom, muertos a bordo."(Domingo, la República 7 de Octubre de 2007)


Y la guerra es así. Desata toda nuestra pasión por el aniquilamiento, la extinción completa del enemigo, el honor a la bandera, las balas y a los cañones, y también, lamentablemente, nos ciega ante el real enemigo, aquellos titiriteros oligarcas, hambrientos de salitre, ansiosos por la venta a los ingleses, y estos últimos, ansiosos por la compra a precio huevo, de aquello que resultaría en el oro negro del siglo XIX.

¿Ganaron realmente los chilenos en aquella guerra? Mas allá del pseudo orgullo que se puede sentir al tener un ejercito que ha matado más gente, el chileno común y silvestre ¿habrá ganado aunque sea una libra? Yo lo dudo seriamente. Y es que las guerras son así, digitadas por unos pocos para su beneficio exclusivo y llevadas a cabo por unos muchos, cegados por la idea sublime del patriotismo. Más ¿qué patriotismo es ese, en el que unos muchos defienden a unos pocos y sus intereses? ¿Será que estoy pasando algo por alto?

Del lado peruano, tampoco nos podemos quejar. Tuvimos un Piérola, que desestabilizó el gobierno elegido democráticamente e implantó una dictadura. ¿Se le puede hacer mayor daño al país en circunstancias de Guerra? Yo creo que ni el ejército chileno lo hizo mejor que Piérola en este asunto.

Sin embargo, está demostrado, y no sólo en tiempos de guerra, que los peruanos sabemos afrontar y vencer la adversidad. Tenemos la capacidad para en conjunto ser una fuerza demoledora contra aquellos titiriteros que se quieren aprovechar de la masa patriótica, ya sean estos peruanos o de otro país. Ya lo demuestra la capacidad de convocatoria de las Damas de Lima para coordinar y lograr reunir una suma importantísima de oro y joyas para la compra de armamento en plena guerra, ya lo dice la cantidad y la movilización para apoyar a las comunidades iqueñas afectadas por el sismo, más ¿qué nos falta?

Creo, que lo que nos falta, se resume en una sola palabra: HONRADEZ.

Grau lo demostró. Más que un héroe de leyenda, fue un hombre honrado. Honrado con sus principios, honrado en su actuar, honrado hasta con el enemigo. Ese fue Grau más que cualquier otra cosa. Ojalá así fuéramos todos los peruanos, o por lo menos la mayoría de nosotros, otra sería nuestra historia.

1 comentario:

Franco dijo...

¡Eso! Honradez... y dejarnos de resentimientos, que los que nos ganaron la guerra ya murieron hace tiempo. Es hora de honrar a quien se lo merece, y trabajar juntos por el bienestar de ambos pueblos.

Grande, Grau.