miércoles, octubre 19, 2005

Difusión: Cuidado al subir a un taxi

Buceando un poco por la red (y por la blogósfera) me encontré con este post de Kat en la que relata un episodio escalofriante cuyos ingredientes principales son un taxi y burundanga. Lamento el susto que pasó, y lamento tambien que el taxista se haya podido escapar impunemente, asi que haciendo labor de difusión, publico el post en su totalidad. Tengan mucho cuidado por favor al subir a un taxi.
Blog: Kat
Post: 9:45 am
Probablemente recién te levantabas
Quizás estabas en plena chamba, totalmente ocupado(a)
De repente recién empezabas la jornada en el trabajo.
Es probable que hayas estado en clases, estudiando
O, en el mejor de los casos, en plena sesión de orgasmos.
Pero mientras todo eso sucedía, yo me tiraba de un auto en plena avenida Angamos


Repasemos el asunto.-
Luego de la juergaza en la casa de la tía Gloria (y del pequeño incidente que a muchos llena de goce y a otros de asco) la cosa continuó en mi casa (en definitiva, me encanta juerguearme en familia). Obviamente el cuerpo ya no daba, así que nos levantamos con extrema pereza , porque el día laboral empezaba, para tomar una ducha fría. Luego de la tarrajeada respectiva, la charla, del zapping de la mañana, etc., etc., etc., opté por la mejor solución en casos de pereza, fastidio y abandono: tomar un taxi.

Pues, con separatas en mano y siempre vigilando me paré, misma peruana, en plena Av. Benavides dispuesta a chapar mi carro. Qué triste es ver pasar a todas las cousters plenamente vacías en el momento que menos las necesitas. Si bien es cierto una buena fachada no le otorga seguro a nada, siempre es bueno tener una ceja en alto y mantener un ojo en guardia en miras de otorgarnos un día más de vida. El señor muy correcto, de unos cincuenta y tantos, luciendo unos lentes no muy modernos, iba escuchando radioprogramas mientras tomaba la ruta más corta para llegar a mi destino: "La avenida Angamos".

Todo iba tranquilo, yo iba detrás del chofer con ambas lunas abiertas, craneando qué decirle a la jefa y pensando en el ajetreado día que la universidad siempre me entrega. De repente, ya en Miraflores, empiezo a sentir cierto adormecimiento en mis mejillas y un leve mareo que creí producto de la borrachera-resaca que llevaba en las venas. Observé la ruta y todo iba a normal. Faltaban algunas cuadras para llegar a Comandante Espinar, para luego entrar al óvalo Gutierrez que me llevaría a las puertas del infierno de concreto y carteles luminosos llamado San Isidro (o sea mi chamba). El olor del aire parecía ser normal y el chofer estaba tranquilo, mirando la ruta, sin reparar en mis reacciones ni mis ofensas. Ya, cuando empecé a sentir que a las justas podía abrir los ojos y que el adormecimiento se había generalizado en todo mi cuerpo, entendí lo que pasaba: El chofer del taxi tenía ambas lunas abiertas y el rostro en dirección a la ventana izquierda. En la parte trasera del station vagon negro (cuyo logo consignaba "Taxi Miraflores") había un pequeño aparato de la forma de una webcam que, en vez de lente, tenía las entradas de un parlante pequeño. Al voltear mi rostro hacia él, empezaron las naúseas y las arcadas. Tiempo transcurrido desde el primer síntoma: minuto y medio. Realmente me cagaba de miedo. No sabía qué hacer.

Ya sintiendo que perdía el conocimiento y por obras del destino, una especie de batida se presentó en el cruce de la calle Arica y la Av. Angamos. Un par de polis, un guachi y cierta gentita de serenazgo se encontraban en pleno interrogatorio de al menos cinco vehículos motorizados. De repente el taxista paró y con la poca fuerza que me quedaba abrí la puerta y me tiré desde el carro para terminar en el piso vomitando un líquido verduzco. Las arcadas eran incontrolables. El taxista ni siquiera me cobró y salió más rápido que apurado. La gente me miraba. El guachi se portó demasiado bien conmigo (y lo mejor es que no se llevó nada). Los polis tomaron mis declaraciones, pero, al no saber a ciencia cierta la placa del vehículo en el que me encontraba ni recordar con exactitud el rostro del taxista, terminaron por "consolar" mi trauma diciéndome que las empresas privadas de taxi a domicilio suelen alquilar sus vehículos al mejor postor. Finalmente me pidieron "un sencillo" para mover "sus influencias" y ver qué podían hacer. Si bien es cierto me encontraba-literalmente-hasta las huevas, no hube perdido la conciencia suficiente como para ser cojuda. Así que ni corta ni perezoza llamé a mi novio, a mi casa y a mi jefa (Bendita sea la hora que recargué el Claro cel), siendo ésta última la que me vino a recoger para auxiliarme y llevarme al políclino de emergencia.

Resultado: Intoxicación por Burundanga. Al parecer el tener ambas ventanas abiertas me permitió no aspirar la suficiente cantidad de tóxico como para permanecer en estado catatónico y perder la conciencia. Ahora ando a dieta, bajo estricta regulación médica. Dormí buena parte de la tarde y comprendí que hierba mala no muere. Finalmente yo soy maleza.

Pero fuera de bromas y sarcasmos pasados de moda, tuve que soplarme el discurso y la regañada de la gran mayoría de miembros de mi familia. Y no es que las artes marciales, una pistola, una ventana muy abierta o un taxista de confianza te aseguren la integridad que tanto anhelas. Creo que en este tipo de casos el instinto de supervivencia es lo que cuenta. Carajo, uno no busca meterse en este tipo de problemas. Y, aunque suene muy trillado, hay que congelar nuestras decisiones para poder actuar con prudencia. Al fin y al cabo ése es el patrón. Por más que lo pienses y repienses y esquematices un plan dentro de tu cabeza, son tus reacciones las que predominan en una situación como esa.

8 comentarios:

monarcaxx dijo...

Hay que tener cuidado, gracias a Dios que no le paso nada.

ADLE dijo...

justo hoy capturaron a un tipo luego de todo un espectáculo en el centro de Lima, lo más probable es que en 1 semana salga libre "por falta de pruebas"

kamimeto dijo...

De verdad que vivimos en una ciudad peligrosa..ya no podemos caminar tranquilos...--^

ElCortaVenas dijo...

Alguna vez un señor policia que ha´cía taxi me dijo que eso del Burundanga sólo era unacortina de humo.... y Que la Burundanga en sí no existe. No supe refutar pues no estoy enterado...

Kat dijo...

por casualidad pasé por acá y me topé con este post. En primer lugar agradezco el que hayas linkeado sobre todo este post, porque a raíz de eos mi trauma total hacia los taxis ha creado histeria colectiva entre quienes me rodean.

Anónimo dijo...

Hola, solo decirles q es una pena q como dice Kat se haya creado un trauma hacia los taxistas y sobre todo con la realidad de nuestro pais, siendo este un medio de trabajo para muchos peruanos.
Pero lamentablemente los valores en nuestro Perú se han perdido totalmente y no me queda nada mas que decirles q tengan mucho, PERO MUCHO CUIDADO!!!, lo siento por los que hacen del servico de taxi su trabajo, pero yo fui una victima del famoso taxista violador el año pasado.
Esta demás decir que ha sido lo peor que me ha pasado en la vida........ creo q no es necesario entrar en detalles.
Simplemente recomendarles tanto a mujeres como hombres que tengan el mayor cuidado posible, sé que por mas q estemos atentos siempre alguna vez pasamos por alto ser observadores y cuidadosos!!!!
TOMEN LAS MEDIDAS DE SEGURIDAD QUE CREAN NECESARIAS, PERO CUIDENSE MUCHO Y SIEMPRE ESTEN ATENTOS A LA RUTA QUE SIGUE EL TAXISTA!!!!!
ANTES DE SUBIR MIREN LA PLACA, EL TIPO DE AUTO, COLOR!!
FIJENSE EN LAS CARACTERISTICAS DE QUIEN CONDUCE!
SE Q ES UN POCO O BASTANTE PARANOICO, PERO LES AHORRARA UN TRAGO MUY, PERO MUY AMARGO!!!
Que Dios los bendiga y sus angeles de la guarda siempre los acompañen!, nadie, pero nadie esta libre de una situacion como esta.

saguesa dijo...

Lamento lo que pasó estimada Anónima, y ojalá que hayan agarrado a ese sujeto. La valentía la demostramos en los momentos más difíciles. Espero estes bien ahora. Creo que la solución pasa por tener un taxista de confianza que nos saque de esos aprietos. Yo ando confiado todavía pq digamos los hombres somos menos vulnerables a ese tipo de ataques, sin embargo, eso puede que sea tan solo una ilusión.
Un abrazo fuerte

aleja dijo...

yo tambien quiero contar, que me paso algo similar, soy de colombia-cali,un dia por la noche, me monte al taxi, con una amiga,habia un olor muy rico, yo decia,huele delicioso, el taxista nos dijo si tienen buen olfato sabe a que huele, me pareció muy extraño, en ese momento empece a oler algo raro y penetrante, y empece a marearme y adormecerme las manos,mi amiga en ese momento recordo lo que sabia de la burundanga, y me dijo que me tirara del taxi, como el taxista iba pasando un policia, bajo la velocidad, y nosostras nos bajamos, estabamos muy asustadas por lo que nos podia hacer ese señor. no se si de verdad era burundanga, pero lo unico q puedo decir, es que cada vez q me monto a un taxi, miro la placa, al taxista y no me vuelve a montar sola a un taxi. desde q pase este susto , me dan mucho miedo los taxistas.